| Visitaba a
una amiga, cuando su hija pequeña, casi un bebé, irrumpió en el salón
asustada.
"El hermanito tiene la cara llena de ronchas de
colores y muy grandes que se mueven".
Acudimos a la habitación contigua donde dormitaba
feliz el pequeño. En su rostro, además de una plácida sonrisa, bailaban
unos círculos rojos y azules. Un rayito de sol que se colaba por la
ventana proyectaba los dibujos de una alegre cortina de lunares
sobre la blanca carita. Todo era efecto de una ilusión.
Los círculos estaban sobre la piel del niño pero ni lo tocaban ni
formaban parte de él.
Todos vimos lo mismo, pero solo la niña se asustó porque no supo
discernir lo que era su hermanito y lo que no le pertenecía.
De vuelta a casa, este sencillo suceso me hizo reflexionar .
Todo lo que no manifiesta a Dios y aunque parezca tocarnos, como la
enfermedad, el dolor, los rencores, la carencia de cualquier bien... son
como esos lunares rojos y azules.
Si nos confundimos y, como consecuencia, nos asustamos, creemos anclar
más y más todo eso en nuestra conciencia. La preocupación y el miedo les
proporciona la carta de realidad. Y una vez con curso libre provocarán
toda una serie de sentimientos, sensaciones y experiencias
desagradables.
Se convierten en una especie de sombra que nos sigue a donde vayamos.
Algo siniestro que no conseguimos disolver o dejar atrás al pretender
evadirnos de ella. Una prolongación de nosotros mismos que nos arruina
la armonía.
Para separarnos de esa "sombra" convertida en acompañante sempiterno y
de la que parece imposible el desprenderse o huir, ahora se me ocurre lo
siguiente. Me lo sugiere la secuencia de una antigua película, cuyo
título olvidé, en que el protagonista perseguido por un enjambre de
peligrosas avispas, corre enloquecido. Sólo cuando se encuentra con un
estanque de agua y se arroja a él conseguirá librarse del lacerante
ataque.
"Dios es nuestro refugio".(1) Sólo cuando nos
zambullimos en Él quedamos libres. Lo que no refleja a Dios no puede
seguirnos en esa toma de conciencia de Su eterna e infinita Presencia.
Por eso "no permitáis que nada sino Su semejanza more en vuestro
pensamiento" y así "con la Verdad, reemplazará a la mortalidad con la
inmortalidad y acallará a la discordancia con la armonía." (2)
La ilusión por muy viva que parezca, nunca resiste la realidad. Siempre
se disuelve a su contacto.
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(1) Salmo 18:2. (2) Ciencia y Salud 495:17.... |