¡ay de mí, si no evangelizare!

 

En poco más de una semana tengo que ejercer un sagrado ministerio. He de compartir el mensaje del Consolador por varios países del continente americano.  

En realidad, sobre mí no descansa en exclusiva la responsabilidad de una conferencia de la Ciencia Cristiana. (Ese es el formato comúnmente empleado para transmitir la Buena Noticia del Consolador).  Llevar el mensaje liberador de la Verdad a su vecindad no es cometido de una persona, sino de toda una iglesia o grupo.

Todo lo cual supone que el conjunto de los miembros ha de estar inserto en una comunidad. “Estamos en el mundo aunque no seamos de este mundo”.  La levadura se diferencia de la masa, pero para leudarla tiene que mezclarse con ella, formar y ser parte de la misma.

Una vez más, acudo a Biblia en busca de guía. De una detenida lectura del capítulo 9 de la primera carta a los Corintios copio lo siguiente para mi reflexión.

19Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. 20Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; 21a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 22Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.

La cita nos estimula a la inculturación. Es una llamada a adaptarnos a las circunstancias y condiciones del pueblo, barrio, ciudad donde vivimos. ¡Aquellos Roberto Nobili o Mateo Ricci en la India y China del XVI, vistiendo como bramán o mandarín y aprendiendo las lenguas del lugar para comunicar la “buena noticia”!

Un viejo profesor de pedagogía nos decía: “Para enseñar matemáticas a Juan,  lo más importante es conocer muy bien a Juan”. Y el verdadero conocimiento es el Amor. Dios nos ama y nos conoce.  

Pablo deja claro  que el Amor hacia los vecinos es el Faro que atrae a la Verdad y el mejor puente para facilitar el tránsito de un mundo a otro.  El conocimiento vivo del otro y sus circunstancias es la “publicidad” más eficaz.

Más arriba exclamará rotundo: ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Escuchando su grito comprendo que una conferencia de la Ciencia Cristiana no es el requisito formal de un grupo, sino una de las principales razones que justifican su existencia.

Urgido por lo que constituye el norte de su vida, el Apóstol confesará “que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.” Y para ello renuncia a todo legítimo derecho.

Esto impone posponer todo justo derecho que impida evangelizar a la creación de Dios según las líneas siguientes: 32No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; 33como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

Todos somos copartícipes de esa misión. De su trabajo y de sus bendiciones. No nos tenemos que sentir abrumados sino agradecidos. Estemos preparados para evangelizar. Para eso “nos basta la gracia” La voluntad de Dios es que “todos sean enseñados”. Y los deseos de Dios, no lo olvidemos,  no tienen ni obstáculo ni impedimento para su cumplimiento..

Estamos alistados a una empresa que es una victoria.