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ORANDO POR HAITÍ
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Me han preguntado cómo orar por Haiti. Y un pasaje del evangelio de Juan se me resalta en la memoria. Es la narración en la que Lázaro muere y resucita. ¡Qué difícil encontrarle sentido a lo “sin-sentido”. Jesús aporta el significado de lo que está sucediendo. “Esto servirá para que se manifieste la gloria de Dios”. (1) De ahí que anoto esta verdad: En Haiti está por manifestarse el poder del Amor. “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.” (2) Las palabras de Marta suenan como si Dios hubiera estado aquí nada de eso hubiera ocurrido. Y es cierto que cuando el Cristo, la Verdad, está presente en la conciencia, la muerte, la catástrofe o la terrible pesadilla son imposibles. Pero Haití no está fuera de ese único Todo que es la dimensión divina. La perfecta armonía del Cristo también tiene allí su asiento. Pero hay que descubrirlo. Quitar la tiniebla que lo encubre. Sacarlo a la luz. Y a la queja sigue un breve diálogo: “Sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.” Dice la hermana de Lázaro. Y la respuesta de Jesús: “Tu hermano resucitará.” “Sí, yo sé que resucitará en el día final” “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”. (3) El que como Jesús se sitúa en la Verdad descubre que el Padre-Madre nos ha dado todo. Cuando la fe nos hace conscientes de la realidad, que no del sueño, sabemos que lo que aparece como muerto, nunca le podrá abandonar la Vida. Hoy la Vida reina en Haití aunque parezca un inmenso cementerio. Jesús, aún iluminado por la Verdad, se conmueve y llora ante un único cadáver. Por tanto, mis lágrimas tienen justificación. Y las de tantos que asisten al horror de miles de cuerpos rotos, desde el otro lado del televisor. Pero el Maestro no se queda enredado en la lástima. Tampoco paraliza su firme fe en la infinitud de la Vida, el “huele mal, porque hace cuatro días que murió.” (4) Cuando escribo esta reflexión hace ya cinco días que el seísmo sacudió el castigado país y la conciencia de muchos. El tiempo es sólo ilusión.(5) No puede poner límites a la Vida. Ni debilitar nuestra firme convicción en que Todo es Vida y su manifestación infinita. “¡Lázaro, ven fuera!” (6) Jesús nunca considera a Lázaro privado de la Vida. Jesús “lo trata” como vivo, no como muerto. Y así se manifiesta el Poder de Dios. Iluminemos las tinieblas de las tristes crónicas que nos llegan. Descubramos la Vida en ese escenario de donde Dios nunca se ausentó. Sólo fue la conciencia del mundo la que abandonó la luz de la Casa del Padre y entró en las tinieblas de los pensamientos limitados y temerosos. “Desatadlo y dejadlo ir. (7) Cuantos Lázaros hemos de desatar con la Verdad que siempre libera. Lázaros que están yertos, y Lázaros que lloran a “sus muertos” sin sentir la vida. ¡Cuantos Lázaros podemos resucitar! Aunque estemos en el quinto, el sexto o el décimo día, y ya huelen. ---------------- Juan 11:4 Juan 11:21 Juan 11:22-25 Juan 11:39 Ciencia y Salud 595:17 Juan 11:43 Juan 11:44 |
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