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La oración más necesaria |
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“Lo que más necesitamos es la oración del deseo ferviente de crecer en gracia…” (1) Así se expresa Mary Baker Eddy en Ciencia y Salud. Y dado que es mediante la oración como la Ciencia Cristiana disuelve “el pecado, la enfermedad y la muerte” encuentro de sumo interés reflexionar acerca del significado de “crecer en gracia”- La palabra “gracia” significa “regalo”. Es decir, algo no conseguido por voluntad del que lo recibe, sino por voluntad del que lo entrega. La finalidad de un regalo no es castigar al agraciado, ni hacerle la vida más difícil. Se regala para contribuir a la felicidad del obsequiado. Crecer en gracia llevaría consigo el crecer en felicidad. Pero, más en concreto, ¿qué es “gracia” para Mary Baker Eddy? En su interpretación espiritual del Padre Nuestro ella aclara que la provisión que colma cualquier necesidad no es un “pan material”, sino “la gracia”. (2) La frase completa es “Danos gracia para hoy. Alimenta los afectos hambrientos”. Lo que saciará todo sentimiento de carencia es la gracia. Y ésta es necesaria para cada “hoy”. Y al igual que cuando se dice “Venga Tu reino” se iluminan esas palabras con la consoladora declaración “Tu reino ha venido; Tú estás siempre presente” (3), podríamos añadir que esa “Gracia”, el auténtico alimento, ya la tenemos porque se nos dio desde el Principio. Como la viuda que auxilió Elías (4) ya tenía toda su provisión en la casa, antes de escuchar al profeta, nosotros ya poseemos esa “gracia” desde siempre. ¿Dónde? También en nuestra auténtica casa, la Mente divina, donde están los pensamientos propios del hombre verdadero. Pero, leyendo la primera edición de Ciencia y Salud de 1875, me encuentro con una glosa, diferente en apariencia, del “Danos el pan de cada día”. Allí se dice “Give us the understanding of God” (Danos la comprensión de Dios). Esto deja muy claro que para la descubridora de la Ciencia Cristiana “la gracia” es “el conocimiento de Dios”. Y en eso coincide con el dicho de Jesús: “La Vida consiste en que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero…”(5) Lo que nos hace disfrutar la vida es el conocimiento de Dios. El “deseo ferviente” de este crecer en Su comprensión es lo que nos hará descubrir la necesaria facultad que ya nos fue regalada. Conocer a Dios no es un “tesoro custodiado con rigor” que hay que arrebatar del Olimpo con titánico esfuerzo, sino algo que le es natural al hombre creado por el Padre-Madre. Y la garantía de que nuestro afán por avanzar en ese divino saber es sincero será: la paciencia constante, la humildad relajada de reconocerse sólo “imagen”, el amor que surge espontáneo de su fuente –el Amor, y las buenas obras reflejos de la acción continua del mismo Dios. Pero no olvidemos que ese conocimiento de Dios que en definitiva es la gracia, también ya nos ha sido dado. (1) Ciencia y Salud 4:3… (2) Ciencia y Salud 17:5-6 (3) Ciencia y Salud 16:34-35 (4) 2 Reyes 4:1-7 (5) Juan 17:3 |
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