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Se cuenta que en cierta ocasión una novicia preguntó a
Teresa de Ávila:
-Madre Teresa, ¿qué me falta para ser santa?
Y Teresa respondió de inmediato: ¿Faltarte? Nada. ¿Sobrarte? Mucho.
También la humanidad se plantea con frecuencia
cuestiones similares. ¿Qué se necesita para alcanzar la perfección?
¿Para sanar tal creencia de enfermedad? ¿Para superar este conflicto?
¿Para enfrentar los problemas?
Y habría que dar respuestas parecidas, nacidas de una probada
convicción. La misma que hizo escribir a Teresa lo siguiente:
Nada te turbe;
nada te espante;
todo se pasa;
Dios no se muda,
la paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Solo Dios basta.
(1)
Otra mujer, Mary Baker Eddy, concluiría tres siglos más tarde:
"La profundidad, anchura, altura,
poder, majestad y gloria del Amor infinito llenan todo el espacio. ¡Eso
es suficiente!" (2).
Y es que para conseguir la armoniosa y magnífica escultura de Moisés,
Miguel Ángel no necesitó añadir nada al bloque de mármol. Sólo tuvo que
quitar lo que sobraba, guiándose de la imagen perfecta que mantenía en
su conciencia.
Así hemos de actuar. Con la eficiencia práctica de ser consciente de la
imagen que está en la Mente. Y arrojando después a la basura de la nada,
lo que en verdad es sólo nada.
(1) para escuchar como canto de oración
pulsar este enlace:
http://www.taize.fr/ext/sound/mp3/Nada_Te_Turbe.mp3)
(2) Ciencia y Salud 520:2-4
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