“TODOS SERÁN ENSEÑADOS”

 

Queridos compañeros y amigos:

La humanidad cree necesitar mucho: salud, provisión, amorosa compañía,  armoniosas relaciones, belleza, seguridad, empleos donde desarrollar los talentos, autonomía en todos los sentidos, gobiernos justos, viviendas, vehículos …

El individuo cree necesitar mucho.

De hecho, la filosofía hace mucho que definió al hombre como ser necesitado.

Pero lo cierto es que el individuo se equivoca al concretar lo que desea.

Sólo se necesita la Verdad. La que nos desata y libera.

Y ya nos movemos en esa Verdad-Realidad. Vivimos en Ella, somos uno con Ella. (Hechos 17:28)

Sólo hace falta ser consciente de esa Verdad. Despertar a ella.

Esta es la enseñanza de la Ciencia Cristiana y por tanto, lo nuclear del mensaje de las conferencias.

La comunidad donde estamos insertos como iglesia necesita conocer esa Verdad. Pero no se trata de un conocimiento meramente intelectual, sino sobre todo vivencial. Se trata de experimentar la Verdad.

Y también la iglesia necesita dar a conocer de esa forma para cumplir con su finalidad. (1) Siendo la conferencia o conferencias que solicita cada filial el medio idóneo para que ese fin se lleve a cabo de forma pública y abierta.

La conferencia no es la actividad de un miembro. Sino que es el resultado de la acción de toda la iglesia filial en comunión con toda la Iglesia o Iglesia Madre.

Todos los implicados en el ministerio de la conferencia (la filial y la Iglesia Madre en la persona del conferenciante) deben comunicar desde la convicción de haber experimentado esa Verdad.

Una buena preparación para la conferencia es ser conscientes de cómo Dios nos provee siempre y como de nada estamos faltos o carentes.  Nos movemos en la Sustancia, vivimos la Vida y somos el Bien infinito.

Somos la manifestación de todo esto y la luz es para que brille e ilumine todo lo que la rodea, es decir, a toda la comunidad.

No hay que esforzarse desde voluntades personales, sino ser consciente que Dios brilla y nosotros reflejamos con humilde transparencia, de tal forma la luz, que con razón somos la luz que ilumina el mundo.

Toda iglesia es heredera del ministerio encomendado por el Cristo en la voz y autoridad de Jesús a sus estudiantes.

La iglesia no es un refugio donde protegernos del mundo, de su pensar y las consecuencias de esa mente mortal.

Es reflejando como sentimos la luz.

Juan 4:35 35 ¿No decís vosotros: “Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega”? Yo os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

 Mateo  9:37-38 Entonces dijo a sus discípulos: «A la verdad la mies es mucha, pero los obreros pocos. 38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies»

En la primera cita Jesús contrapone la prudencia inhibidora de que todavía la mies no está a punto o los agricultores no están suficientemente preparados con la visión metafísica “alzad vuestros ojos” y sólo así se ve la realidad “todos están preparados para la siega”.

En la segunda cita habría que traducir desde una implicación más personal “Rogad al Señor para que nos envíe como obreros a su mies”.

La comunidad a la que ofrecemos el regalo (la gracia) del mensaje no es un mundo de mortales opuestos o indiferentes a la Verdad, sino que es la mies del Señor.

Se impone el “alzad vuestros ojos” en toda la preparación de la conferencia  (elección del local, propaganda, colecta especial para sufragar gastos, invitaciones colectivas o individuales a familiares, amigos, conocidos…)

No es nuestra responsabilidad. Juan nos recuerda “Escrito está en los Profetas: “Y todos serán enseñados por Dios” (Juan 6.46 45) Se refiere a Isaías: “Todos tus hijos serán enseñados por el Señor y se multiplicará la paz de tus hijos”. (Is. 54:13)

Y como se necesita esa paz cuando se cree estar en la enfermedad, en el conflicto…

“No es la intercomunicación personal, sino la ley divina, lo que comunica la verdad, la salud y la armonía a la tierra y a la humanidad”. (CyS 72:31-33)

“La intercomunicación proviene siempre de Dios y va a Su idea, el hombre.” (CyS 284 35-1)

No es nuestra responsabilidad. Pero sí tenemos que ser conscientes que la ley divina, el Principio del Amor, actúa de continuo. No tenemos que pedirle que lo haga, sino saborear (saber) que lo está haciendo.

Es curioso que la cita de Juan “Todos serán enseñados por Dios” es traída por Jesús después de la multiplicación de los panes y los peces.

En ese pasaje Jesús ha “visto” una necesidad: hambre, cansancio, dificultad para provisionarse… una multitud que se parece a “ovejas sin pastor”. Comunica esta observación a sus estudiantes pero ellos creen que un problema necesita una solución humana, limitada. Y lo que ellos poseen lo valoran como algo en sí mismo, no como un reflejo del Todo. Ven los recursos como algo limitado, material por tanto, y no como la manifestación del Bien infinito.

Separan el Reino de los Cielos de este mundo. Conciben dos realidades y no una, la divina, infinita y eterna. Y en la falsa realidad de este mundo se olvidan que también opera Dios, porque ese escenario no es más que la única realidad no percibida con la Mente.

Y en este “mundo” la Voluntad de Dios sigue siendo suprema. (2)

“Esta Ciencia del ser gobierna no sólo en el más allá, en lo que los hombres llaman Paraíso, sino aquí y ahora; es la gran verdad del ser para el tiempo y la eternidad.” (Ciencia y Salud 285:3-6)

Y me surge la pregunta: ¿Qué es más difícil: dar de comer a los hambrientos de pan o saciar a los hambrientos o necesitados de la  Verdad? 

¿Puede un estudiante de la Ciencia Cristiana aducir que sus panes o peces (la solución) de conocimiento espiritual son muy escasos?

¿Podemos engañarnos o equivocarnos respecto a  lo que tenemos?

Sólo tenemos una Mente que ve la armoniosa realidad, al Ser manifestándose Dios el Todo-en- todo. (3)

Ahí debemos como Jesús elevar nuestra vista y dar gracias (re-conocer = volver a conocer una vez más) al Uno manifestado en todos y cada uno de los que preparamos la fiesta de la Verdad y los que con nosotros se sentarán a la misma mesa.

Y puesto que la Palabra de Dios es veraz ya podemos alegrarnos desde ahora por la bendición que se manifestará a propósito de cada conferencia, antes, en y después del evento, en todos y sin distinción.

En el Amor,

José Rodríguez Peláez, C.S.

 

 

 

 

(1) Ciencia y Salud 583:16-20 “La Iglesia es aquella institución que da prueba de su utilidad y eleva a la raza humana, despierta al entendimiento dormido de las creencias materiales para que comprenda las ideas espirituales y demuestre la Ciencia divina, y así echa fuera a los demonios, o el error, y sana a los enfermos.”

(2) Ciencia y Salud 17:4

(3) Ciencia y Salud 468:12