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El más practico GPS
La escuela preparatoria, que llamamos existencia, tiene un propósito: llegar al reino de la armonía. El hilo de este “estar en el tiempo”, se deshilvana momento a momento. Por eso se impone evaluar la marcha. ¿Avanzo o tengo la impresión mil veces repetida de regresar al mismo punto? ¿Se hace la luz o continúa velado el horizonte? ¿Camino despierto o dormido? ¡Atención! El sueño conduce más pronto que tarde al accidente. He de comprobar frecuente mi estado de consciencia. Si diviso burros volando indicará que no voy muy fino. Más bien ebrio o con el pensar desconectado. Si en mi itinerario descubro enfermedades, carencias, límites o catástrofes de cualquier clase, serán síntomas inequívocos de un ir de espaldas a lo real. Tengo que detenerme. Es imprescindible una pausa para refrescar mi percepción, con el agua viva de la Palabra. Eso no es perder “tiempo”, sino ganar todo. Y no basta con una sola vez. Siempre que la somnolencia embote mi sentido espiritual he de ser bautizado por el Cristo. Así caminaré con rumbo y sin fatiga. Porque la visión correcta de la Mente, despeja siempre “la nebulosidad del pensamiento mortal”[1]. La Verdad hace desaparecer el cansancio y acerca recto a la meta. En la actualidad es el más práctico GPS. [1] Ciencia y Salud 79:1 |