El gobierno de Dios.

 

 (a propósito de las elecciones del 9 de marzo de 2008)

 

 

A mí no me gobierna ningún hombre. Por eso en las elecciones yo no estoy dando mi apoyo a una formación política humana, sino que una vez más reafirmo el único real gobierno de Dios sobre todo y todos.

Elegir a alguien, mediante el voto, no es preferir a uno sobre otro, y menos castigar a un político, al negarle mi apoyo.

Nunca debemos estar en contra de nadie. Porque si lo hacemos porque ese tal ha actuado mal, al reconocer el error, nos estamos situando en el plano donde nada se arregla porque no es el real.

Las elecciones generales y autonómicas del próximo 9 de marzo son una oportunidad para caer en la cuenta de que sólo Dios gobierna.

Es un tiempo para considerar Su gobierno. Como sus leyes no son restrictivas sino de abundancia, son de inclusión y no de exclusión, no son parciales sino que favorecen a todos. Como su actuación es eficaz  y bendice siempre a todos y a cada uno. Porque el ser yo  bendecido no niega o resta la bendición a los demás.

La jornada de reflexión, sábado 8, es un día para orar como nos enseña la Ciencia Cristiana. Viendo el Bien, es decir, mirando no el espectáculo que nos han ofrecido las formaciones políticas en estos cuatro años, y sobre todo en estos últimos meses, sino mirando en la dirección de Dios y contemplando su Reino de Amor, Vida y Verdad.

Por más que el sueño nos presente “tensión”, “juego sucio”, “reproches”, “conflictos”, “descalificaciones” e incluso “calumnias” nada racionales y democráticas, tenemos que elevar nuestro pensamiento.

Y ese tomar conciencia de la Realidad Divina en la que siempre estamos, es la que nos inspirará lo que tenemos que hacer el domingo 9: votar a éste o a aquél, hacerlo en blanco o abstenerme, seguros que gane quien gane, a ti y a mí nunca nos gobernará un hombre o un partido, sino nuestro Padre Todo Amor.