Acerca de las conferencias.

En el Manual de la Iglesia Madre se incluye el siguiente estatuto:

Esta Iglesia mantendrá un Cuerpo de Conferenciantes, cuyos miembros serán elegidos anualmente el lunes en que se realiza la Asamblea Anual, pero antes de la Asamblea, y los nombramientos estarán sujetos a la aprobación de la Pastora Emérita. El año de conferencias comenzará el 1º de julio de cada año.

(En la actualidad la aprobación a la que se alude arriba la realiza la Junta Directiva de la Iglesia Madre, en Boston.

Las Conferencias son para exponer el mensaje sanador de la Ciencia Cristiana, la buena noticia del Consolador, prometido por Jesús. Pero también incluirán una respuesta verídica y justa a comentarios que se hagan en público condenando dicha Ciencia, así como dar fe de los hechos relativos a la vida de su Descubridora.

José Rodríguez Peláez está disponible para acudir donde sea invitado a dar conferencias en español y francés. Hasta la fecha ha llevado el mensaje del Cristo a diversos ciudades de España, Portugal, Francia, Ecuador, Perú, Uruguay, Argentina, Colombia, Venezuela y Estados Unidos de América. Durante el próximo mes de Marzo dará conferencias en la Suiza francesa. En Abril en Málaga, Madrid (sábado 17) y Alicante (sábado 24). En Mayo en Italia y nuevamente en Málaga. En Junio en Colorado, Maryland y Washington D.C. En Julio en California.

Pensamientos para ayudar a las conferencias

Las conferencias de la Ciencia Cristiana no pueden ser el  fruto de una iniciativa personal y aislada. Han de estar apoyadas siempre por estudiantes de la Ciencia Cristiana, constituidos como Iglesia o Sociedad, o en algunos casos como grupo informal.

De entrada, copio aquí los dos textos que entre otros me iluminan el ámbito de una conferencia de la Ciencia Cristiana y como orar por ellas.

ISAÍAS 65: 1Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme aquí.       

ROMANOS 10:13porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 14¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! 17Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 20E Isaías dice resueltamente: Fui hallado de los que no me buscaban; Me manifesté a los que no preguntaban por mí.

CIENCIA y SALUD 494:11-17: El Amor divino siempre ha respondido y siempre responderá a toda necesidad humana. No está bien imaginarse que Jesús demostró el poder divino sanador sólo en beneficio de un número selecto o de un tiempo limitado, puesto que a la humanidad entera y a toda hora el Amor divino suministra todo el bien.  

La inmensa mayoría de la humanidad cree casi de continuo necesitar algo o muchas cosas. 

Pero siempre lo que está necesitando es de Dios. Cuando alguien piensa necesitar salud o curación, provisión, afecto, justicia, perdón, constancia, fuerza, habilidad, pareja, paz familiar, empleo, éxito, descanso, placeres… lo que estamos añorando es a Dios. 

Y si alguien en algún momento consigue  algo o toda esa lista, y sólo se queda en eso, y no descubre a través de esos dones a Dios, pronto se dará cuenta de que no está lleno, que sigue vacío, aunque tenga “todo” lo que creyó desear.  

No nos podemos contentar con poquito. Estamos hechos sólo para estar colmados de Dios.

Y esos deseos o necesidades son las piedrecitas blancas del cuento, que interpretadas correctamente nos conducen a Dios.  

Hemos leído en Isaías que Dios dice “fuí buscado por los que no preguntaban por mí”

Hoy, todos, buscamos a Dios. Normalmente se desconoce que la ley de la oferta y la demanda metafísica  asegura absolutamente que junto con la necesidad que imaginamos tener, se encuentra desde siempre todo lo que necesitamos. 

Y Pablo nos recuerda “¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”.

Eso es una conferencia: hablar al hombre de hoy de quien no han oído. De la solución de la que nunca le han hablado. De un Dios “único necesario”,  no inútil y eminentemente práctico,  que desde siempre está a nuestra disposición. 

La Sra. Eddy escribirá que Dios siempre acude a toda necesidad humana. “El Amor divino siempre ha respondido y siempre responderá a toda necesidad humana.” Y continua en la misma página  “No está bien imaginarse que Jesús demostró el poder divino sanador sólo en beneficio de un número selecto o de un tiempo limitado, puesto que a la humanidad entera y a toda hora el Amor divino suministra todo el bien.

Estas reflexiones me aclaran 1º que los hombres buscan a Dios, sin excepción, y 2º que el mensaje que la Ciencia Cristiana ofrece en las conferencias presentan al Dios buscado.

Pero ¿cómo poner en contacto a buscadores y mensaje? La palanca que remueve obstáculos es la oración.

Y, ¿cómo orar por las conferencias?

Nunca se trata de pedir, sino de ser consciente de la Realidad.

1º Hay que caer en la cuenta del error de tanta gente que cree necesitar esto o aquello. Incluso lo desean con dolor. Para en

2º lugar negar que necesiten eso.

3º Darnos cuenta de que lo único que necesitan es a Dios. En todos los casos, sin excepción. Es en este punto y los dos siguientes donde hay que detenerse más.

4º Ser consciente de lo que Dios está diciendo a cada uno de nosotros, aunque nos parezca que muchos ni siquiera invocan su nombre: “Heme aquí, heme aquí”. Él está a nuestro lado. No estamos separados de Dios. Nadie.

5º y lo más importante: caer en la cuenta de que "fui hallado, dice Dios, por los que no me buscaban".

Esto último es la Verdad que asegura todo el trabajo y confiere eficacia a la oración. Lo que disipa las falsas inquietudes tanto del conferenciante como de todos los que apoyan una conferencia.  Da seguridad, porque Todo ya está hecho. Sólo vamos a manifestar lo que ya es. Del mismo modo que la curación nunca es realmente una curación sino la revelación de la salud o de la perfección que siempre ha existido.

La conferencia no sólo es el tiempo de la charla. La decisión de programarla, y su mismo anuncio forman parte de la misma. Esa invitación en papel, en palabra a un conocido, o en oración silenciosa,  (amando a todos los que están buscando algo aunque a simple vista ese "algo" parezca equivocado) es parte muy importante. 

La actividad central  de lo que llamamos una conferencia es esa oración frecuente y que muchos disfrutamos al menos tres veces al día (a su comienzo, a media jornada y al retirarnos).  

¿Y que ocurrirá? Nos lo recuerda el profeta. Bendiciones sin cuento para todos. Porque “Como está escrito: ¡Benditos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!