reflexiones con fecha

 

 

NAVIDAD 2006

 

 

La Navidad celebra la victoria de la luz sobre las tinieblas.

En el hemisferio Norte los días se van alargando pasito a pasito y sin descanso.

 

Una estrella luminosa  guía a los buscadores por el oscuro camino que parte de Oriente (el lugar donde el Sol nace) hasta el Niño que nos llega en medio de la noche como el verdadero regalo.

 

En Jesús de Nazaret, el Cristo comienza a brillar, y eso atrae a todos los que están despiertos como en el caso de los pastores.

 

Cuando el Niño sea adulto, la verdad  del Cristo que él manifiesta, irá liberando a todos los que le conocen.

 

¡Que esta Navidad el Cristo también comience a crecer en el pesebre de nuestros corazones!

Y como el deseo es oración ésta es hoy nuestra oración por todos vosotros,  

 

Laly y Pepe

 

 

 

16 de Diciembre

¿Qué hago esta Navidad?

Para un observador de fuera parecería que la humanidad ha perdido el norte. Caminando apresurados y sin rumbo. A oscuras. Como ciegos.

Hace falta luz.

Muchas tradiciones religiosas celebraban el 25 de Diciembre el nacimiento del Sol victorioso. El fin del reino de las tinieblas. Por esas fechas, en el hemisferio norte, la noche comienza a menguar y el sol adelanta cada día su despertar lo equivalente a la pisada de un gallo. Así decían los antiguos campesinos, agudos observadores del trajinar de la naturaleza.

Fue una buena ocurrencia trasladar a esa fecha  la llegada del Cristo en el niño Jesús. El Cristo siempre ha estado viniendo. Pero no está de más fijar en el tiempo un solemne aniversario de lo que acontece a diario para el que permanece despierto, hambreando la luz, consciente de que ella existe y que es su imperio el que nos descubre la Realidad del Todo.

Porque eso es el Cristo, la Verdad luminosa que viste de color y fiesta la gris -cuando no, negra, existencia de tantos humanos.

Ahora, las poblaciones rivalizan en iluminar con güilnardas de bombillas las calles por las que hemos de transitar. Pero esa explosión de luminotecnia no es más que un pálido e impotente intento de iluminar nuestras vidas.

La luz no está fuera. El Cristo está dentro de cada uno de nosotros. Es lo que nos descubre que el Reino, el Dorado de cada cual, no está fuera sino dentro de nosotros. Como dijo Jesús, el hombre consciente de su Cristo, de la Verdad divina. Hasta el punto de poder afirmar con toda certeza "Felipe, quien me ha visto a mí ha visto al Padre".

Con la luz del Cristo ¡cómo cambia la Navidad! Nos descubrimos rodeados, inmersos en el Amor. Al desaparecer la oscuridad que antes hemos intentado paliar con luminarias artificiales experimentamos la caricia del Padre-Madre en la mirada de los familiares, amigos y vecinos por los que asoma el mismo rostro de Dios.

Para encontrarle sentido a la vida, sosiego a nuestra inquietud no hace falta huir hacia adelante en frenético corretear consumista o nostálgico. Ya estamos -desde siempre- en el Cielo. Sólo hace falta darle posada al Cristo y dejarle crecer en nuestro corazón en esta Navidad.

 

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BUSCANDO LA VERDAD

 

El que busca,  encuentra.

 

Vengan a mí y pongan atención, escúchenme y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna... Isaías 55,3  

 

La oración, agente sanador.

Un agente sanador es el que proporciona vida.

La oración nos preserva y nos vivifica. Por eso es un agente sanador.

Pero, ¿Qué clase de oración?  Y hablo de clases de oración, porque actualmente con esta palabra nos podemos referir a unas actividades que pueden parecer idénticas, pero tienen fundamentales diferencias.

Resumiendo podríamos decir que hay dos grandes clases de oración: la oriental y la de la fe monoteísta.

En la primera en la que se pueden incluir la meditación budista y el yoga, prima sobre todo la técnica y la obtención de paz o relajación.

La segunda se caracteriza más por una comunicación que se pretende establecer. Una comunicación con la Divinidad para consultar, pedir o dar gracias.

En este último grupo se encuentra la llamada oración cristiana que sobre todo se diferencia por considerar a la Divinidad como "Padre". Mucho más, Dios es nuestro "papaíto" dirán Jesús y Pablo.

Pero la oración que se establece desde la Ciencia Cristiana, es decir, desde el conocimiento de la Verdad, incluye una diferencia todavía mayor y que es la que la convierte en el agente sanador o de vida.

La oración cristiana "científica" es, por supuesto, una comunicación con la Divinidad, con nuestro "papaíto", pero no hay que establecerla. Dios siempre nos está hablando.

Y por otra parte, el flujo de esa comunicación, no va del hombre a Dios, sino del Padre al hijo, que somos cada uno.

Así lo expresa la cita de Isaías: Vengan a mí y pongan atención, escúchenme y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna...

Lo único necesario es prestar atención a lo que Él nos dice por encima de lo que lo demás hablan o incluso nosotros nos decimos. Y con la tranquilidad que la comunicación establecida es parte de una alianza eterna de Dios con nosotros, y que nada ni nadie puede romper.

                                                      25 de Abril

 

Dios sólo sabe de hijos

No seré yo quien niegue a las "religiones" su valor de pedagogo para conducir hacia la Verdad. Pero aunque a veces se confunda la función de éste con la del maestro o profesor conviene recordar qué era en realidad.

El pedagogo era el sirviente que llevaba de la mano al niño camino de la escuela. Pero no era el que administraba o confería la Verdad.

Del mismo modo las religiones ayudan a muchos en su búsqueda de la verdad, pero ellas mismas no son la Verdad.

Dios es la Verdad.

Hay muchas religiones que con mayor o menor fortuna pueden servir a su propósito. Lo importante de todas no son ellas mismas sino aquello hacia donde apuntan. 

"Todos los caminos conducen a Roma", dice el refrán. Unos son más largos, otros más llanos, escarpados, rápidos o más cómodos de recorrer.  

Lo que deben hacer los caminos es facilitar sendas para llegar a la meta. Nunca han de dividir o enfrentar a los que los transitan.

Los caminos no son para ser adorados, ni para sentarse o habitar en ellos. Son sólo para andarlos e irlos dejando paso a paso.

La meta es lo importante, lo deseable, lo encomiable. El camino es sólo un medio. El fin y el todo es Dios.

Sólo los hombres necesitan llegar a Dios. Creen que lo dejaron, lo abandonaron o lo perdieron. Dios no necesita llegar a los hombres. Nunca se separó de ellos.

Por eso, Dios no sabe de religiones, sólo conoce hijos.

¡Qué absurdas las luchas de religiones! ¡Qué triste su competir! ¡Qué vano el entronizar  un sistema religioso que al acercarte al Padre tendrás que dejar!

Escuchemos al que nos habla desde lo íntimo. Su Voz señala el camino mejor para cada cual. "El endereza nuestra vereda" para que sintamos Su eterna presencia.

 (18 de Abril de 2006)

 

¿Qué está pasando ahora?

        Puede que nos sintamos sorprendido por algún acontecimiento, un aparente atentado contra nuestro equilibrio. En esas circunstancias podemos hacernos la pregunta del título: "¿Qué está pasando ahora?" Y la respuesta correcta nos resitua en la atmósfera de la Realidad. En la calma, la seguridad e incluso en la alegría. Ese interrogante, emitido tantas veces con angustia, sólo tiene una réplica:

Lo único que está sucediendo siempre es Dios: el Amor, la Vida, el Bien.

      Ser consciente de esto nos ancla en la Realidad por muchas marejadas amenazantes de ilusoria consistencia.

      La tierra en que nos apoyamos no puede ser un tranquilo soñar ausente de pesadillas. Nuestro firme es la Verdad de Dios que proclama de continuo:

     Siempre Dios. Sólo Dios. Todo Dios en todo, y su manifestación infinita. No hay lugar para más o para contrario.

     Hay que acostumbrarse a andar despiertos. Eso es vivir. Regresar a la vida, resucitar, es salir de la oscura pesadilla, despojados de la mortaja de la ilusión.

    ¿Qué está pasando ahora? Lo que pasa siempre. El Bien, sólo el Bien.

    ¿Qué sucederá mañana? Lo que sucede siempre. El Bien, sólo el Bien.

     Y... ¿eso que nos inquieta, nos atemoriza? Nada, sólo nada, el inexistente reverso del Bien único e infinito.

     Conviene que lo sepamos -y nunca lo olvidemos, aunque negros espejismos pretendan disfrazar la armoniosa Realidad.

                                              (14 de Abril de 2006. Viernes Santo)

 

EL ERROR DE ORIGEN

   

En la teología escolástica se le llama "pecado original".

Es considerado como la semilla de todo el mal que inunda el mundo: enfermedad, odio, violencia, miseria, destrucción ..

En la Biblia hay un pasaje donde se reflexiona en forma de parábola acerca de esa "equivocación", madre de todos los errores.

Los protagonistas del relato son Adán y Eva.

Generalmente los lectores de ese capítulo del Génesis identifican la pretensión de esa pareja por "ser como Dios" como el error o "pecado" original,.

Pero si se reflexiona con detenimiento se puede  concluir que:

-- "ser como Dios" no está en contradicción con el mandato puesto en boca del maestro Jesús: "Sed perfectos como mi Padre es perfecto".

Por tanto, esa aspiración en sí no puede ser causa de ningún mal.

--para desear "ser como Dios" previamente se ha de sentir uno como distinto, separado, de Dios.

--¡Y ahí está el error! ¡No sentirse uno con Dios!

"Que sean uno, como Tú y yo somos uno" continuará diciendo Jesús de Nazaret.

 

Un error es algo contrario a la Verdad, a la Realidad. Por tanto,es algo imposible. Y no ser uno con Dios o estar separado de Dios, el Amor, es algo metafísicamente irrealizable.

Así lo afirma con exaltado y alegre entusiasmo el apostol Pablo cuando en el capítulo 8 de su carta a los Romanos escribe:  " Yo estoy seguro de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la vida, ni la muerte, ni los ángeles, ni los espíritus, ni lo presente, ni lo futuro,  ni los poderes del cielo, ni los del infierno, ni nada de lo creado por Dios. ¡Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado por medio de nuestro Señor Jesucristo!"

La hipotética causa de todos los males que en creencia  padece el sueño de la ignorancia no es otra que CREERSE SEPARADO DE DIOS.

Luego lo que nos mantiene siempre en el Bien es tomar consciencia de esta VERDAD:

                             NUNCA DEJAMOS DE ESTAR UNIDOS AL AMOR DE DIOS.

                                                  7 de Abril de 2006